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9 de septiembre de 2008

En "Las Mañanas de Flori"

    Esta mañana he estado en la radio con Flori, charlando de cosas de viejas que no entiendo porqué le interesan tanto a la gente de aquí. Es cierto que cuando ella me invita a su programa siempre se quedan las calles de la isla tan desiertas como una cocina sin galletas, pero no entiendo el motivo.

    Hemos quedado en que muy pronto haremos una "Cena Lula", como se han empeñado en llamarlo aquí: una cena en la que nos reunimos todos junto a la estatua del General, cenamos, bailamos y, sobre todo, yo cuento alguna historia sobre la isla. Este año, a lo mejor les cuento la verdadera historia del General, o de dónde saqué a Nevi y porqué vigila la isla... ya veremos. Por supuesto, no lo he dicho en la radio. Me gusta darle emoción al momento, que sea una sorpresa.


    Después del programa de radio Flori ha querido que le echara un vistazo a la antena. Parece que va creciendo normalmente. De hecho la hemos regado un poco. Hemos visto que empiezan a salir algunos brotes nuevos que muy pronto habrá que cortar para que siga creciendo hacia arriba; no queremos una antena de radio que se esparza por todo el jardín. Dentro de poco, tal vez, llegue la señal un poco más allá de la isla. Pero aún es pronto para hablar de éso. De momento parece que a todos les ha hecho mucha ilusión lo de la cena. Va a ser una noche mágica, estoy segura de ello.

18 de julio de 2008

De vuelta en casa

     Por fin, después de algunos meses fuera con algunos asuntillos que tal vez cuente una de estas tardes, vuelvo a la isla. Parece que todo está en su sitio. He ido a visitar el Árbol de la Flecha, y sigue la flecha donde debe estar. El General también está en su sitio. Este año no se ha movido, no ha querido. Debe estar haciéndose mayor, claro que 356 años es una buena edad para una estatua de bronce.


    Veo que Sallie, la salamandra, ha estado contando algunas cosas de la isla. No os fieis mucho de ella: suele añadirle mucha literatura a todo lo que cuenta. Es muy exagerada para ser sólo una salamandra, pero sí es cierto que sin ella la isla no sería la misma. A veces he llegado a preguntarme si no será ella el espíritu de esta isla y porqué no lleva su nombre...


    También veo con regocijo que el pirata Coq no ha vuelto a aparecer por aquí, pero me intranquiliza el no saber nada de él durante mucho tiempo. Él está empeñado en que bajo esta isla hay un inmenso tesoro, pero para llegar a él debe dejarla hueco del todo. Y nunca se da por vencido.


    Por cierto, qué desconsiderada por mi parte. No me he presentado; soy Lula, pero podéis llamarme como todos por aquí: tía Lula. Para lo que queráis...