Después del programa de radio Flori ha querido que le echara un vistazo a la antena. Parece que va creciendo normalmente. De hecho la hemos regado un poco. Hemos visto que empiezan a salir algunos brotes nuevos que muy pronto habrá que cortar para que siga creciendo hacia arriba; no queremos una antena de radio que se esparza por todo el jardín. Dentro de poco, tal vez, llegue la señal un poco más allá de la isla. Pero aún es pronto para hablar de éso. De momento parece que a todos les ha hecho mucha ilusión lo de la cena. Va a ser una noche mágica, estoy segura de ello.
9 de septiembre de 2008
En "Las Mañanas de Flori"
Después del programa de radio Flori ha querido que le echara un vistazo a la antena. Parece que va creciendo normalmente. De hecho la hemos regado un poco. Hemos visto que empiezan a salir algunos brotes nuevos que muy pronto habrá que cortar para que siga creciendo hacia arriba; no queremos una antena de radio que se esparza por todo el jardín. Dentro de poco, tal vez, llegue la señal un poco más allá de la isla. Pero aún es pronto para hablar de éso. De momento parece que a todos les ha hecho mucha ilusión lo de la cena. Va a ser una noche mágica, estoy segura de ello.
18 de julio de 2008
De vuelta en casa
Por fin, después de algunos meses fuera con algunos asuntillos que tal vez cuente una de estas tardes, vuelvo a la isla. Parece que todo está en su sitio. He ido a visitar el Árbol de la Flecha, y sigue la flecha donde debe estar. El General también está en su sitio. Este año no se ha movido, no ha querido. Debe estar haciéndose mayor, claro que 356 años es una buena edad para una estatua de bronce.
Veo que Sallie, la salamandra, ha estado contando algunas cosas de la isla. No os fieis mucho de ella: suele añadirle mucha literatura a todo lo que cuenta. Es muy exagerada para ser sólo una salamandra, pero sí es cierto que sin ella la isla no sería la misma. A veces he llegado a preguntarme si no será ella el espíritu de esta isla y porqué no lleva su nombre...
También veo con regocijo que el pirata Coq no ha vuelto a aparecer por aquí, pero me intranquiliza el no saber nada de él durante mucho tiempo. Él está empeñado en que bajo esta isla hay un inmenso tesoro, pero para llegar a él debe dejarla hueco del todo. Y nunca se da por vencido.
Por cierto, qué desconsiderada por mi parte. No me he presentado; soy Lula, pero podéis llamarme como todos por aquí: tía Lula. Para lo que queráis...